Más de 75 entidades de la ciudad se unen para defender este proyecto promovido por el Ayuntamiento y para pedir que se declare de “interés social”
Defender, extender y profundizar un proyecto socioeducativo y solidario que, en apenas un año de implantación, ha conseguido enseñar a leer y a escribir a unas 600 personas iletradas, la mayor parte de ellas procedentes de los barrios más desfavorecidos de la ciudad. Eso es lo que se ha propuesto la Red de Apoyo al Yo, sí puedo, el programa de origen cubano que la Fundación DeSevilla desarrolla en la capital hispalense y que tan buena acogida ha tenido hasta la fecha en los lugares donde se lleva a cabo.
Más de 75 entidades de todo tipo –vecinales, culturales, deportivas…– se han sumado ya a esta iniciativa, adhiriéndose a un manifiesto fundacional que hoy se hace público por primera vez. La mayoría de ellas son asociaciones y organizaciones que colaboran activamente con el Yo, sí puedo, si bien el documento está abierto a todo aquel que desee expresar, de manera individual o colectiva, su respaldo a esta hermosa experiencia de cooperación Sur-Norte y, al mismo tiempo, comparta con sus promotores el anhelo de consolidarla al máximo para que algún día no muy lejano Sevilla pueda ser declarado Territorio Libre de Analfabetismo.
Entre los respaldos individuales se encuentran Carlos Alberto Cremata, director de la compañía de teatro infantil La Colmenita de Cuba, nombrada Embajadora de Buena Voluntad por UNICEF o Liborio Noval, prestigioso fotógrafo cubano.
Los firmantes del manifiesto que hoy ve la luz valoran “el esfuerzo municipal” realizado a la hora de poner en marcha el Yo, sí puedo. Pero van más allá, al pedir también “que se apruebe en las Administraciones Públicas el interés social de este programa para los que nunca hablan, para los que sufrieron cada día de su vida por no saber leer ni escribir, para los que la vida no era vida, para los que con solo mirar el televisor aprendieron, para los que recuperaron la palabra”.
Asimismo, en el texto se hace referencia a los objetivos de la UNESCO, organismo internacional que proclamó el “Decenio de Naciones Unidas para la alfabetización” al periodo comprendido entre los años 2003 y 2012. Y cuya Asamblea General afirma en el preámbulo de dicha resolución estar convencida de que “la alfabetización es esencial para que todo niño, joven y adulto adquiera los conocimientos esenciales para la vida cotidiana, y un medio indispensable para la participación eficaz en la sociedad y la economía del siglo XXI”.
Los impulsores de la Red de Apoyo al Yo, sí puedo en Sevilla consideran que este proyecto sintoniza sobradamente con la filosofía y con las metas marcadas por la UNESCO. Por eso, solicitan al Ayuntamiento que “lo asuma como un programa global de alfabetización, propiciando y promoviendo los mecanismos precisos para su aplicación en los barrios que lo necesiten”. Todo ello con el fin de acabar cuanto antes con una lacra que, desgraciadamente, afecta en la actualidad a unos 35.000 sevillanos y sevillanas.
En otro orden de cosas, esta iniciativa surge como respuesta a los ataques que, tan injustamente, la derecha económica, política y mediática de la capital hispalense suele lanzar contra el Yo, sí puedo, recurriendo a un sinfín de falsas acusaciones y falacias relacionadas con las subvenciones sobre las que se sustenta o con la procedencia del programa. Esto ha motivado que mucha gente, conocedora de la impagable labor que desempeñan los facilitadores y los asesores del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC), haya decidido organizarse y hacer frente a tales agresiones e intoxicación a través de esta Red de Apoyo.
Por otro lado, la fecha escogida para anunciar la constitución de esta Red de Apoyo al Yo, sí puedo tampoco resulta casual. Al elegir el 26 de Julio (Día de la Rebeldía Nacional), sus miembros pretenden saludar una efeméride insigne para el pueblo de Cuba, el país donde se creó este singular método alfabetizador en el año 2003, y cuyo mérito es mayor si se tiene en cuenta que allí ese flagelo quedó eliminado definitivamente en 1961.
Desde la creación de este programa, decenas de naciones lo han abrazado y muchas han logrado erradicar el analfabetismo a través de este procedimiento, accesible y sencillo, que vincula, mediante teleclases y con la ayuda de facilitadores, los números con las letras, partiendo de una relación entre “lo conocido” hacia “lo desconocido” para la persona iletrada. De modo que ésta termine siendo capaz de expresar sus ideas de forma coherente, por escrito y con una caligrafía legible en un plazo de entre dos y cuatro meses. Igualmente, el sistema favorece la implicación y la participación de la comunidad en los barrios en los que se acomete y la mejora de las condiciones de vida de sus vecinos.
Venezuela fue el primer país en importarlo y, en sólo dos años de desarrollo, consiguió en 2005 la declaración de Segundo Territorio Libre de Analfabetismo de América Latina, éxito que repetirían poco después Bolivia (2008), Nicaragua y Ecuador (ambos 2009).
Actualmente, el Yo, sí Puedo se aplica en 30 estados de todo el mundo, con distintas versiones que se adaptan a cada contexto y con una eficacia en la alfabetización que le ha valido el reconocimiento en reiteradas ocasiones, incluyendo el premio Rey Sejong concedido por la propia UNESCO.
MANIFIESTO PRESENTADO:
MANIFIESTO de la RED DE APOYO AL PROGRAMA CUBANO DE ALFABETIZACIÓN PARA SEVILLA “YO, SÍ PUEDO”.
Considerando que UNESCO proclamó el decenio de Naciones Unidas para la alfabetización, al periodo correspondiente entre los años 2003 y 2012, y que en el preámbulo de la resolución, la Asamblea General afirma estar convencida de que la alfabetización es esencial para que todo niño, joven y adulto adquiera los conocimientos esenciales para la vida cotidiana, que es un medio indispensable para la participación eficaz en la sociedad y la economía del siglo XXI. Asimismo, en la declaración se afirma que la creación de entornos y sociedades alfabetizadas es esencial para lograr los objetivos de erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, poner coto al crecimiento de la población, lograr la igualdad entre los géneros, lograr el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.
Teniendo en cuenta esto, el programa de Educación para Todos que promueve UNESCO, ha sido acogido en el mundo para que gobiernos e instituciones no gubernamentales, jerarquicen la educación básica de adultos y especialmente la Alfabetización, ratificando esto en Dakar, cuando se hace un llamado para que los gobiernos realicen proyectos de cooperación conjunta sobre nuevos principios de colaboración y ayuda mutua.
El 26 de julio de 2010, en saludo a una fecha insigne para el pueblo de Cuba, organizaciones y personas constituimos la Red de Apoyo al programa cubano de alfabetización para Sevilla “Yo, sí puedo”.
Porque la República de Cuba demostró al mundo hace 51 años que era posible eliminar el analfabetismo en un año, y ningún organismo internacional tomó el ejemplo para compartir y financiar a otros pueblos que lo necesitan.
Porque tuvo nuevamente Cuba, que darnos el ejemplo de que Sí, se puede, y se unió con Venezuela quien en poco tiempo fue declarada territorio libre de analfabetismo, el segundo de América Latina, a la que sumó Bolivia, Nicaragua, El Salvador y así hasta una treintena de países que hoy aplican este programa de alfabetización.
Porque no queremos esperar 51 años más para debatir nuevamente sobre qué hacer con los hoy más de 775 millones de analfabetos en el mundo y más de 35.000 en Sevilla.
Porque creemos que es un derecho de todo ser humano recibir la educación básica.
Por todo ello, las organizaciones y personas firmantes de este documento, comprometidos con el Decenio de Naciones Unidas por la Alfabetización, adherimos y avalamos este programa de alfabetización y pedidos que el método “Yo, sí Puedo” se asuma como un programa global de alfabetización por parte del Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla, propiciando y promoviendo los mecanismos necesarios para su aplicación en los barrios que lo necesiten.
Valoramos el esfuerzo municipal en la aplicación del “Yo, sí puedo” y pedimos las Instituciones Públicas aprueben el interés social de este programa para los que nunca hablan, los que sufrieron cada día de su vida por no saber leer ni escribir, para los que la vida que no era vida, para los que con solo mirar el televisor aprendieron, para los que recuperaron la palabra.
Ellos son los más auténticos representantes de los excluidos, ellos demuestran que Sí se puede construir un mundo mejor para todos.